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martes, 15 de marzo de 2011

L.E.M.O.

Hace unos cuantos años transitaba por mi adolescencia, época cargada de desafíos, novedades, retos, proyectos..., en fin de sueños con destinos inciertos y personajes que marcaron, en su tiempo, la realidad de hechos que ahora cobijan mi adultez.

Siempre solemos rememorar nuestra infanto-adolescencia, como "la mejor época" de nuestra vida, y de hecho así es, pero a veces solemos ignorar a los personajes que de una u otra forma tomaron partida en estos hechos; traviesos y anecdoticos, aventureros y sonadores, en fin hechos de nuestras vidas.

En esa importante época de mi vida compartí con mi amigo, mi hermano, un ser humano caracterizado, no solo por su forma de ser, sino por su aplomo y particular forma de ver las cosas.

Comenzamos siendo vecinos, luego compañeros de travesuras y aventuras, inventos y eventos, deportes y fiestas y hasta alcahuetes de nosotros mismos.

Disfrutábamos conversar jugando "partiditas" de ajedrez, oh! Como disfrutábamos de eso!... Y siempre terminábamos las mismas por una "trampilla" que alguno de los dos hiciera; tiempos aquellos.

En esas partidas, conversábamos sobre la vida, nuestros padres y hermanos, competencias y fiestas, las chicas y amores de esos entonces, en fin, de cuanta historia disponible tuviéramos a mano.

"Brother", como te he echado de menos durante todos estos años..., ahora casado y con hijos, te cuento que la pegaste con la "Yola" y que mis hijos se han criado con tu foto en la biblioteca, si! aquella foto que nos tomamos en la Alameda.

Años han pasado desde tu partida, muchas historias han continuado, algunas se han iniciado y otras definitivamente han quedado en el pasado; pero algo en todo este tiempo es seguro, esa amistad, esa hermandad, esa complicidad que manteníamos ha sido imposible repetir.

Aunque físicamente no estés con nosotros, aún mantenemos vivo ese "latir", esa forma jocosa de ver las cosas y con frecuencia se te recuerda por tantas aventuras y desventuras vividas al mismo ritmo; ritmo que marcamos en su época nosotros mismos.

Pana, esto te lo debía...



Josean

miércoles, 9 de marzo de 2011

Malestar coronario versus Irrealidad Mental



Desde principios del 2011 he comenzado a experimentar dolencias que en algún momento las he identificado como afecciones cardíacas.

Si mis amigos, este personaje de cuarenta y tantos en avance, está preocupado por "taquicardias" que han sobrepasado los niveles "normales" de vida. 

Por supuesto y ante tal situación (y por aquello que dice: "todos somos mortales, pero vivimos como inmortales") me practiqué diferentes exámenes a nivel cardíaco a ver el resultado de mis males.

Para mi sorpresa (y muy bien recibida), el cardiólogo me indica que todo está normal y que la causa razonable de la "fulana" taquicardia pueden ser los niveles de "stress" a los que diariamente me enfrento.

Aunque no me ha vuelto a repetir la afección (la cual la última vez me hospitalizó), vivo en un estado paranoico de vida; siento palpitaciones; malestar constante en mi lado izquierdo del pecho; dificultad para respirar y lo mas preocupante, una enmarcada idea fatalista al respecto, que no me deja conciliar el sueño.

He seguido con mis exámenes, además no he parado mi práctica "dominguera" de bicicleta de montaña, a la que he incorporado sesiones "sabatinas" de trote, como mas sano de lo normal, estoy casi en mi peso ideal... sin embargo, la preocupación antes citada me acobija y no me deja descanso.

Evaluando mi condición, me estoy empezando a convencer que a lo mejor se trata de un juego de la mente que me tiene atado al sillón del destino.

Locura, desquicio, son parte de las palabras que me vienen a la mente, pero resulta interesante, los juegos que la mente puede hacer sobre nuestro cuerpo; finalmente creo estar seguro de lo que me aqueja... y, averiguando en INTERNET me topé con las siglas TAG las cuales, sin hurgar mucho encontré regado por doquier, distintas fuentes de información.

Amigos míos, lectores de este "blog", evaluemos certeramente donde acobijamos nuestros anhelos, deseos, realidades y penas; pues es muy probable que atados a nuestras realidades diarias, olvidemos lo mas importante de nuestro ser, "la mente".

Ejercitemos, compartamos, disfrutemos... "VIVAN" que al final la mejor victoria es estar en paz con nosotros mismos.

En algún momento lo olvidé, lo importante es que me dí cuenta y por lo tanto rectificar es de "sabios".

AJRA

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